Lección Sub-17: el Mundial muestra lo que falta en ritmo, detalle y preparación

Ya con la participación cerrada, el debate en Bolivia se mueve hacia la raíz: ¿qué hay que mejorar para competir mejor? El Mundial te lo grita: si tardas en decidir, si te perfilas mal, si pierdes una marca… te castigan.

También queda claro que el fútbol moderno pide jugadores completos: que corran, sí, pero que también piensen rápido. El salto entre un torneo local juvenil y un Mundial es enorme, y se nota especialmente en la velocidad de ejecución.

La noticia “bonita” es que estas experiencias no se pierden. Los chicos que jugaron un Mundial vuelven con otra cabeza. Si el país sostiene procesos, esos jugadores pueden ser base real para Sub-20 y luego para la mayor.