La Copa Paceña (Copa Bolivia) empezó a ponerse seria: llega la fase donde ya no hay margen. Con la programación de cuartos, los clubes entendieron que aquí ya no vale “probar”: vale competir y avanzar, porque el que se cae, se queda sin premio.
En esta instancia, lo que cambia es la mentalidad. Antes podías corregir con el calendario; ahora, un mal partido te cuesta semanas de trabajo. Por eso los técnicos suelen priorizar orden, pelota parada y no cometer errores infantiles.
Y para la hinchada, cuartos es el punto donde el torneo se vuelve emocionante en serio. Aparecen los partidos calientes, los nervios, el cálculo y el “todo o nada”. Es el fútbol boliviano entrando a su parte más picante del año.
