Bolivia cae ante Italia Sub-17: el rival impone jerarquía y deja una vara altísima



Bolivia enfrentó a Italia Sub-17 y se topó con un equipo que no perdona: presión coordinada, buena técnica y contundencia. El resultado fue fuerte y muestra algo que en juveniles se nota mucho: cuando el rival tiene estructura y ritmo, cada error se convierte en ocasión clara.

Italia manejó los tiempos: cuando Bolivia quiso salir jugando, apretó; cuando Bolivia intentó replegar, movió la pelota con paciencia. Es ese tipo de partido donde sientes que el rival te obliga a correr más y a pensar más rápido de lo normal.

Para Bolivia, el partido sirve como “espejo” del estándar mundial: velocidad mental, control en espacios cortos, marcas más agresivas y mejor eficacia. Y aunque duela, esa es la función real de un Mundial juvenil: mostrarte el camino de lo que falta.